Es una sensación rara. Llegas por la noche, no demasiado ciega, a casa, y justo antes de sacar las llaves estás tentada de seguir andando y pasar de largo para ir a la suya. Te estiras en tu cama, fría... y desecha, por supuesto, y te falta algo y te sobra espacio y te sientes rara. Te falta un codo clavándose en tus costillas, un aliento en tu mejilla, una caricia en el muslo, una sonrisa en la cabecera, un pie frío al fondo de la sábana y un "el día no puede ir mejor" cruzando tu mente. Que fácil es acostumbrarse a las buenas cosas y que raro cuando no las tenemos, verdad ?
http://www.youtube.com/watch?v=I0xv4_JEJiQ
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